Como inocente mosca atrapada en la telaraña, va la victima inconsiente de lo que le depara.
Su camison blanco se azota con el aire, metiéndose entre sus piernas para dejar ver su silueta. Ella no lo sabe.
Ella solo va, atraída, llorosa, inconsiente, añorante. Busca paz, busca consuelo. Y ese canto susurrado, ese viento que le dice su nombre en la oreja, ese aire que la tumba de la colina mientras vuelve a levantarse, tan solo es el canto del caos, la perorata del desastre, la alucinación certera.
Su pelo negro y liso solo se agita, sus pies blancos y pequeños se lastiman con las piedras y las ramas, sus manos frias abrazan su pecho estremeciente,
Alla va. Y cuando por fin llega al montículo sagrado, el hombre de la capa, que siempre la acechaba en las fiestas del pueblo, la toma entre sus brazos y clavandole una daga en el cuello, recita las palabras profanas... Helena.
martes, 8 de noviembre de 2011
Te encontré III
Las semanas siguientes fueron para él muy tranquilas. Sus padres no le exigieron ir a la escuela como de costumbre, y al pensar un poco descubrió que tampoco le exigian ya sus deberes de costumbre: tender la cama, no hacer ruido mientras jugaba, podar el césped los sábados… no iba a negar que le gustara esta nueva situación, claro, pero poco a poco se dio cuenta de que en su corazón estaba filtrándose la melancolía. Algunas veces trataba de acordarse de lo que había hecho la tarde anterior, y descubría asustado que no podía. En esa casa de tiempo estancado, era muy fácil ponerse a llorar sin razón, olvidarse de las cosas y languidecer lentamente en el banco junto al avellano.
Una tarde el mago apareció de la nada, como era su costumbre
-Ya es hora
-¿de que?
-Ya lo verás. Acompáñame al avellano.
Fueron. Sentado en el banco, se vio a sí mismo. Le sorprendió tanto como le asustó. El mismo niño que había visto la ocasión anterior lo veía con el mismo rostro asustado que seguramente él tenía. El parecido era asombroso. Se acercó lentamente a él y de pronto le embargó una sensación familiar, como si conociera a ese niño de antaño. A de ser por que se parece a mí, pensó. En el momento que se miraron a los ojos, supo de pronto lo que tendría que hacer.
-Hola
-Hola
-¿quién eres?
-Soy tu
-¿seguro?
-Seguro.
-¿Y quién es él?
-El mago. ¿no lo reconoces?
-Se me hace familiar, pero… te recuerdo a ti.
-Yo también
De pronto el mago habló:
-Soy tu mago, el que perdiste aquel día.
-Disculpa, pero no te recuerdo bien. No recuerdo nada desde aquel día.
-Lo se, no recuerdas a nadie. Pero eso es porque te hace falta él
-¿quién?
-Este niño
-¿él?
-Exacto-. Y sonrió.
Se miraron de nuevo. Esta vez sonrieron tímidamente, casi al mismo tiempo. De pronto el niño no sintió más melancolía. Supo que era por el encuentro de su yo perdido, pero aún así lo sorprendió la sensación agradable del roce del tiempo. Ya no se estancaba. Corría.
El mago volvió a hablar:
-me voy
-no, por favor, te necesitamos- dijo el niño
-ya no me necesitan. Solo me quedé porque sabía que tenían que encontrarse de nuevo.
El niño que no recordaba dijo:
-se que te voy a extrañar
-yo también se que me vas a extrañar. Pero así es la vida. A ti ya no te gustan los sándwiches de pura mayonesa.
El niño pensó un poco y con tristeza dijo:
-no, es verdad, ya no…
-entonces todo está decidido. Me voy. Adiós.
-adiós.
El niño se quedó solo en el patio. El aire comenzó a zumbar, el sol brilló amarillo y cegador y en ese momento recordó que tenía que hacer tarea. La sorpresa que se llevarían papá y mamá cuando lo supieran.
Una tarde el mago apareció de la nada, como era su costumbre
-Ya es hora
-¿de que?
-Ya lo verás. Acompáñame al avellano.
Fueron. Sentado en el banco, se vio a sí mismo. Le sorprendió tanto como le asustó. El mismo niño que había visto la ocasión anterior lo veía con el mismo rostro asustado que seguramente él tenía. El parecido era asombroso. Se acercó lentamente a él y de pronto le embargó una sensación familiar, como si conociera a ese niño de antaño. A de ser por que se parece a mí, pensó. En el momento que se miraron a los ojos, supo de pronto lo que tendría que hacer.
-Hola
-Hola
-¿quién eres?
-Soy tu
-¿seguro?
-Seguro.
-¿Y quién es él?
-El mago. ¿no lo reconoces?
-Se me hace familiar, pero… te recuerdo a ti.
-Yo también
De pronto el mago habló:
-Soy tu mago, el que perdiste aquel día.
-Disculpa, pero no te recuerdo bien. No recuerdo nada desde aquel día.
-Lo se, no recuerdas a nadie. Pero eso es porque te hace falta él
-¿quién?
-Este niño
-¿él?
-Exacto-. Y sonrió.
Se miraron de nuevo. Esta vez sonrieron tímidamente, casi al mismo tiempo. De pronto el niño no sintió más melancolía. Supo que era por el encuentro de su yo perdido, pero aún así lo sorprendió la sensación agradable del roce del tiempo. Ya no se estancaba. Corría.
El mago volvió a hablar:
-me voy
-no, por favor, te necesitamos- dijo el niño
-ya no me necesitan. Solo me quedé porque sabía que tenían que encontrarse de nuevo.
El niño que no recordaba dijo:
-se que te voy a extrañar
-yo también se que me vas a extrañar. Pero así es la vida. A ti ya no te gustan los sándwiches de pura mayonesa.
El niño pensó un poco y con tristeza dijo:
-no, es verdad, ya no…
-entonces todo está decidido. Me voy. Adiós.
-adiós.
El niño se quedó solo en el patio. El aire comenzó a zumbar, el sol brilló amarillo y cegador y en ese momento recordó que tenía que hacer tarea. La sorpresa que se llevarían papá y mamá cuando lo supieran.
Te encontré II
En ese momento volvió a llegar.
- ¿triste?
- no mucho. Solo pensaba en todo lo que había pasado.
- piensa. Siempre es bueno pensar.
- siento algo raro
- lo sé. Pero no te preocupes, estarás bien en esta casa. Te ayudará.
- ¿ayudar a qué?
- ya lo verás.
De repente, tuvo una visión. Vio a un niño caminar por el pasillo que daba al patio, un patio grande con un avellano en el centro. Se restregó los ojos. Podía jurar que el niño se parecía... a él. Intrigado lo siguió, pero ya era muy tarde. Había desaparecido. El patio era muy grande, con el pasto bien podado, y el avellano inmenso, con sus ramas retorcidas cubriendo parte del cielo. Daba una sombra hermosa. Se sentó en un banco que había ahí. Ya era tarde y el aire, con su aroma a nada, zumbaba en sus oídos, arrancándole a la naturaleza la armoniosa sinfonía que solo ella sabía. Una bella música cuando sabes escucharla, pensó. Estaba sumamente confundido por el chico que pasó por el pasillo, porque se parecía a él. Se le hizo raro. Y de nuevo, la voz a sus espaldas:
- ¿lo viste?
- si. ¿quién era?
- ya no lo conozco. Ya no me conoce.
- ¿qué quieres decir?
- que te tienes que levantar temprano, y ya es muy tarde. Hasta mañana.
- hasta mañana.
- ¿triste?
- no mucho. Solo pensaba en todo lo que había pasado.
- piensa. Siempre es bueno pensar.
- siento algo raro
- lo sé. Pero no te preocupes, estarás bien en esta casa. Te ayudará.
- ¿ayudar a qué?
- ya lo verás.
De repente, tuvo una visión. Vio a un niño caminar por el pasillo que daba al patio, un patio grande con un avellano en el centro. Se restregó los ojos. Podía jurar que el niño se parecía... a él. Intrigado lo siguió, pero ya era muy tarde. Había desaparecido. El patio era muy grande, con el pasto bien podado, y el avellano inmenso, con sus ramas retorcidas cubriendo parte del cielo. Daba una sombra hermosa. Se sentó en un banco que había ahí. Ya era tarde y el aire, con su aroma a nada, zumbaba en sus oídos, arrancándole a la naturaleza la armoniosa sinfonía que solo ella sabía. Una bella música cuando sabes escucharla, pensó. Estaba sumamente confundido por el chico que pasó por el pasillo, porque se parecía a él. Se le hizo raro. Y de nuevo, la voz a sus espaldas:
- ¿lo viste?
- si. ¿quién era?
- ya no lo conozco. Ya no me conoce.
- ¿qué quieres decir?
- que te tienes que levantar temprano, y ya es muy tarde. Hasta mañana.
- hasta mañana.
Te encontré I
Y el mundo volvió a nacer. Y las flores tuvieron color de nuevo, los árboles se alimentaron con la composta y el agua de la lluvia, el sol brilló amarillo y cegador y el aire tuvo ese olor a nada que tanto le gustaba. Después de ese aparatoso accidente, el niño tenía la sensación de que estaba vivo por primera vez. Le encantaba el hecho de que nadie parecía prestarle atención, pues así tenía tiempo para redescubrir su vida. El día en que se mudó a su nueva casa se encontró con que, sin querer, se había olvidado de su cumpleaños. Y ya cumplía 11. Mientras veía como los cargadores sacaban el sofá del camión, recordó cuando cumplió 6 años. Ese día había sido fantástico, pues fue el día en que le dieron su mejor regalo. Le dieron a su mago. Su amigo inseparable desde entonces, a quién le contaba todos sus problemas, a quién le preparaba sándwich con pura mayonesa, quién lo hacía reír con sus extravagancias y lo paseaba por el tiempo como si fuera un recorrido por el parque. Nadie tenía un mago. Al menos no como él. Sus padres se lo habían presentado ese día de cumpleaños, diciéndole que era un tío lejano que se había ido a vivir con ellos, pues no tenía ya dinero para pagar el asilo. Compartieron la recámara la primera noche y fue en ese momento en que se dio cuenta de que era especial. Lo descubrió cuando se quedó dormido y se empezó a elevar un poco, no mucho, tan solo unos centímetros. Lo despertó y él, despreocupado, le dijo: - ah, si, había olvidado decírtelo. Soy mago-. Desde ese día se aparecía justo cuando más lo necesitaba, cuando estaba aburrido o cuando quería jugar. Nunca lo veía venir. Era muy silencioso.
Mundos diferentes
¿Te has preguntado por qué los árboles son blancos? ¿Por que la clorofila pierde su color en este mundo de soles verdes y sindores amarillos?
¿Te has preguntado porqué cuando la noche se pone, las lunas salen azules y deformes, porqué se tiene la costumbre de decir que los crateres de la luna mas pequeña tienen la forma de una rosa?
¿Sabes que se sentiría vivir en otro mundo y llegar a este, y descubrir que aquí todo es diferente de donde provienes, que todo esta diferente y patas arriba de la realidad de tu vida diaria?? ¿Que las montañas y los rios estan hechos de sustancias diferentes, que el agua no existe y que poco a poco irás muriendo en esta tierra que no contiene nada que te ayude a sobrevivir?
-No....
-Entonces no me cuestiones
¿Te has preguntado porqué cuando la noche se pone, las lunas salen azules y deformes, porqué se tiene la costumbre de decir que los crateres de la luna mas pequeña tienen la forma de una rosa?
¿Sabes que se sentiría vivir en otro mundo y llegar a este, y descubrir que aquí todo es diferente de donde provienes, que todo esta diferente y patas arriba de la realidad de tu vida diaria?? ¿Que las montañas y los rios estan hechos de sustancias diferentes, que el agua no existe y que poco a poco irás muriendo en esta tierra que no contiene nada que te ayude a sobrevivir?
-No....
-Entonces no me cuestiones
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